Congo
Te observo tendido en nuestra cama, con tu cuerpo totalmente extendido, largo, esbelto, bien formado. “Guapo”-pienso cada vez que te miro.
Esta vez me penetraste con tu voz ronca por cada poro, con tu piel perteneciendome a cada segundo, mis manos agarrandose con fuerza de tus muslos. Con tus colores lindos me trastornas, me vuelves sedienta de ti, durante cada segundo que pasamos un poco lejos (aunque siempre estamos juntos de alguna manera más allá de nuestra mente).
Me fusiono contigo con mis piernas, sin mucha elasticidad, pero compenetrados los dos. Siempre encajamos de tal manera que pareciera que estamos en el cielo, envueltos por suaves nubes de ternura, y envueltos también de lo que más me gusta de ti, tu pasión atronadora, como un embiste de gran bestia indomable, mi indomable. Y yo tu indomable, por que no intentamos domesticarnos, más bien comprendernos y salir a la selva juntos a probar las nuevas experiencias que nos ofrece cada día. Algunas experiencias comienzan de manera similar, pero cada paseo por la oscuridad del follaje termina siendo una aventura sin comparación.
Me palpita el corazón de adrenalina, siento a mis arterias bombeando con fuerza en mi cuello, la electricidad en la columna, dentro de la medula misma siento la tempestad de tu amor, de tus caricias, tus manos en mi cuerpo, gigantes, calientes, tocando mi espalda, mis curvas de tal manera que veo luces incandescentes; dentro de mis delirios de amante mujer tuya, debajo de tu cuerpo que conozco tan bien, que me llena de calor, de vida, de ganas de vivir cada día más horas. En efecto, cada día invento más horas para amarte: consciente o semidormida, inconsciente, en las profundidades de mis extraños sueños.
Recorremos esta selva media negra y llena de verdes y purpuras, la recorremos llevando con nosotros tan solo las expectativas de expandir nuestra mente, nuestra visión de las formas, los deseos que respiran en la corteza de cada árbol y de cada estructura de cemento, en los dibujos que forma la pintura descascarada de las azoteas, el pavor y la excitación de ver a los pájaros volar en formación y con coreografía, su movimiento en cámara lenta hasta podría ser comprensible.
Los nuevos días con sus atardeceres en fucsia, son cada día mas bellos. Aunque los tornados que pasan sobre nosotros a veces nos despedacen un poco, para mi sigues siendo tan bello como siempre y mi amor lejos de desvanecerse por temor se acrecienta cada vez que conozco un nuevo lugar, una nueva forma, por oscuro que sea, por que te amaré siempre completamente, todo lo que tu eres y lo que puedas llegar a ser. Para mi no existen obstáculos en adorarte, y los problemas jamás me atemorizarán. Por que se que siempre serás una bestia indómita, pero mi bestia.